Grigori Yefimovich (1871-1916), mejor conocido como Rasputin (que significa "El depravado") es un personaje que siempre me ha llamado mucho la atención, sobre todo por su gran inteligencia. Mucho se ha dicho que "era capaz de sanar, dominaba las ciencias ocultas y era anfitrión de las más atrevidas orgías De este modo pudo acceder a la familia imperial, Peliculas Online era altamente supersticiosa, tras la revolución de 1905. De palacio Peliculas Online sus servicios para curar al pequeño príncipe que era hemofílico. A través del hipnotismo, logró interrumpir una de las hemorragias, práctica con la que se gano el respeto de todos. Su relación con los Romanov cambió su modo de vida, convirtiéndose en uno de los personajes más poderosos de la corte y la mejor vía de acceso para influir en la familia real. Sin embargo, cada vez era más criticado por el resto de la burguesía, que no veía con buenos ojos su actuación. El zar estaba doblegado a las decisiones de su esposa y la zarina completamente influida por Rasputín. A partir de 1912 el monje cada vez es más criticado. Incluso se llegó a insinuar una relación amorosa entre este personaje y la zarina". Pero los mitos de la Peliculas Online...
Moscu, Rusia. Grigori Rasputín, el pope (sacerdote de la Iglesia ortodoxa griega) supermacho que organizaba orgías en la corte del zar Nicolás II y tenía una gran influencia sobre la pareja imperial gracias a su capacidad para detener las hemorragias del hemofílico zarévich, era, en realidad, semiimpotente e incluso tenía inclinaciones homosexuales. Esto es, al menos, lo que se afirma en el libro Grigori Rasputín: Escondido y Patente, escrito por el psicólogo Alexandr Kotsiubinski y su hijo Danil, historiador. Los autores han estudiado prácticamente todas las publicaciones sobre el favorito del último zar y, además, han utilizado el diario inédito de Rasputín, que reproducen en su mayor parte. "Las fantásticas facultades sexuales del pope semianalfabeto de mirada demente y potente fuerza masculina" es el mito más extendido sobre Rasputín a partir de comienzos del siglo 20. "Sus ilimitados excesos sexuales, su sadismo y ruda sensualidad, su pasión de fiera" eran temas comunes del periodismo de aquella época, lo que le hizo acreedor "de los entonces vergonzosos epítetos de erotómano y psicópata sexual", escriben los Kotsiubinski. Pero la hipersexualidad de Rasputín no es más que un mito. Para los autores esto no es extraño, dado que las personas histéricas -y el monje tenía un típico carácter histeroide- se distinguen por sus relativamente bajas capacidades sexuales. El análisis de los testimonios de sus presuntas amantes y de sus allegados muestra, dicen, que el auténtico Rasputín sufría de una potencia claramente disminuida y su conducta estaba dirigida a camuflar al máximo ese defecto, insoportable para un histérico que ansía despertar un inmediato y total amor en todos. Rasputín optó por hacer del defecto una virtud, y en lugar de dosificar sus relaciones íntimas con las mujeres, se lanzó a tratar de conquistarlas totalmente, llevando esta aspiración a niveles industriales y convirtiendo su deficiencia psicofísica en una poderosa arma de expansión sexual. La tecnología de sus conquistas sexuales era singular y estaba lejos de los "estándares íntimos" de comienzos del siglo pasado, como lo testimonia una de sus admiradoras. Lo que hacía Rasputín era enardecer al máximo a su pareja, sin llegar -salvo en contadas ocasiones- a la penetración, cesando en el momento culminante sus caricias para darle un último beso y caer de rodillas con el fin de rezar con su dama de turno para lavar juntos el pecado de la lascivia. Lo hacía a menudo con la viuda del general Lojtin y, a la monja Ksenia, la tuvo cuatro horas besándola, ambos desnudos, para después dejarla ir sin consumar el acto sexual. Probablemente, el mismo método lo utilizaba con sus principales protectoras, la zarina Alejandra Fiódorovna y Anna Bírubova, escriben los autores. El primero que se fijó en que "la erección y posterior penetración" no constituían la base de las relaciones sexuales de Rasputín fue el pope Iliodor (Serguéi Trufánov), quien dividió a sus mujeres en cuatro categorías. La primera estaba compuesta por aquéllas a las que Rasputín sólo besaba y llevaba a bañarse; la segunda, por las que "protegía"; la tercera, aquellas a quienes les ahuyentaba el demonio, y sólo en la cuarta figuraban las mujeres con las que pecó llegando a la copulación, que son contadas. La frialdad del monje con respecto al sexo opuesto la confesaba él mismo: "Me da igual tocar mujer que madera".